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10/07/2019

Apicultores solicitaron reunión con Vázquez y Benech para discutir crisis del sector

Los productores tienen un moderado optimismo de que la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de Diputados apruebe un proyecto de ley que prohíba el uso de agrotóxicos
La Sociedad Apícola del Uruguay (SAU) y la recientemente creada Asamblea Nacional de Apicultores solicitaron una reunión al presidente Tabaré Vázquez y otra al ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, para buscar una salida rápida a la crisis más grave del sector.

Los apicultores le solicitan al gobierno subsidios ante las pérdidas económicas por no poder exportar miel y también reclaman un mayor control a los productores agrícolas por el uso y abuso de agroquímicos, en particular en las plantaciones de soja del litoral.

El representante de la SAU, Néstor Causa, informó a Sudestada que hasta ahora no han tenido respuesta de las autoridades, pero manifestó que confían en que serán recibidos tanto por el presidente, como por el ministro. Causa, junto con otros apicultores, estuvieron ayer en la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de la Cámara de Diputados que estudia un proyecto de ley que prohíbe el uso de agrotóxicos.

Este proyecto de ley, presentado por los diputados Eduardo Rubio (Unidad Popular) y Darío Pérez (Frente Amplio) busca poner en marcha en Uruguay lo que ya se ha hecho en países como Francia: prohibir el uso de agrotóxicos que tienen un efecto “letal” para las abejas. 

Causa, explicó que se debe revisar el modelo productivo nacional “porque si no hay un proceso tendente a la producción agroecológica el futuro de la apicultura está totalmente condicionado”. Los productores se han movilizado hacia el Parlamento preocupados por la baja rentabilidad del sector, los problemas a la hora de comercializar, en especial exportar, la caída en los precios, la contaminación con glifosato y la competencia desleal que significan las “mieles” importadas de China. 



Para los apicultores el actual modelo agroindustrial que se centra desforestación, monocultivos y plantaciones de soja llevan al uso desmedido de herbicidas e insecticidas tales como glifosato, neonicotinoides, clorpirifós y fipronil, entre otras sustancias peligrosas para las abejas.

Causa, un productor con más de 30 años de experiencia, señaló que los diputados tomaron nota de los argumentos brindados por los apicultores quienes mostraron los efectos de los neonicotinoides (insecticidas) en las abejas, ya sea de forma directa o indirecta.

“La acumulación de esas sustancias en el ambiente es muy nociva. Por ejemplo un producto se utiliza como cura de semilla y esa sustancia perdura en el suelo. Luego allí nace una maleza que termina absorbiendo esa sustancia que termina en el polen y en el néctar. Eso va generando una especie de subdosis que se va acumulando en el organismo de la abeja que afecta a sus crías, el sentido de la orientación, la termorregulación la temperatura corporal de la abeja y de la colmena. Estos fenómenos no son observados a simple vista en el campo, sino que se registran a través de la investigación y de estudios científicos”, explicó Causa.

Otra de las sustancias que perjudican a las abejas y a los polinizadores en general es el clorpirifós, un insecticida muy utilizado por los productores porque accesible, al ser relativamente barato. “Lamentablemente se están viendo a nivel de varias investigaciones los efectos que generan estos productos en los seres humanos y en el desarrollo de los niños” y, por esa razón, es que esta sustancia se está prohibiendo, cada vez más, en diferentes países del mundo, dijo.

Causa destacó la buena receptividad y marcó como un elemento positivo que entre los legisladores de la Comisión de Ganadería, Agricultura y Pesca de Diputados quedó “la puerta abierta” para seguir profundizando en este tema. Pero advirtió que no se debe perder de vista que el problema de fondo de la apicultura uruguaya tiene su origen en el uso intensivo de agroquímicos.

“La gran preocupación del Parlamento debería ser la desaparición de los apicultores por todas las consecuencias que traería el hecho de perder la polinización en el país. Hace 30 años se decía que el apicultor era casi un enemigo de la abeja porque la estropeaba, le sacaba la miel y capaz que en aquel momento algo de cierto había en eso, porque teníamos una naturaleza que nos daba absolutamente todo. Hoy en el contexto actual eso se invirtió y la situación es bien clara: las abejas sin los apicultores no sobreviven”, afirmó Causa.

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