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21/03/2018

La guerra por el control comercial del cloro se endurece cada vez más

La disputa desatada en la industria del cloro y la soda cáustica, un sector clave para el país, se extiende a nuevos frentes y, lejos de una limpia competencia, es una lucha a muerte
Víctor L. Bacchetta
 
En esta guerra comercial hay dos cuestiones en juego. Una es la importancia de esos productos en la potabilización del agua y la higiene general y la otra es el impacto ambiental del mercurio utilizado para producirlos. La guerra entre las empresas proveedoras en Uruguay se inició por la aparición de nuevos actores que cuestionan el monopolio ejercido hasta ahora por Efice y su tecnología en base al mercurio. 

 
El año pasado, por primera vez en décadas, la empresa Efice SA perdió una licitación de OSE para la compra de 1.500 toneladas de cloro, adjudicada a la firma Habilis SA por ofrecer un precio 28,43% menor. Efice recurrió y consiguió finalmente anular esa decisión con una resolución de la Presidencia de la República que se impuso sobre fallos en contrario de OSE y el Ministerio de Medio Ambiente (Mvotma).
 
Luego de la anulación de esa licitación, OSE realizó compras directas de cloro que se contrataron con Habilis por la misma razón de menor precio. Paralelamente, a fines de 2017, la empresa Alliance comenzó a producir hipoclorito de sodio y soda cáustica con capacidad para atender el mercado interno, utilizando tecnología de membrana, libre de mercurio, lo cual le permite también bajar los costos operativos. 
 
Amenazado su control exclusivo, Efice lanzó una lucha en los dos frentes principales, las compras del Estado y el mercado de productos de limpieza. Habituada a ser única y a contar con protección oficial, el viejo monopolio no procura adaptarse a la nueva realidad -que redundaría en productos de mejor calidad y menor costo para el público-, sino que busca eliminar a sus rivales y restablecer su hegemonía. 
 
Efice está usando sus apoyos en el Estado y presiona al mercado para impedir el acceso a la competencia, apostando a que no podrá resistir mucho tiempo. Para ello bajó drásticamente los precios que controlaba, pero esto la hace vulnerable también, porque sus finanzas no están florecientes y debe asumir la reconversión tecnológica de su planta antes de 2025, fecha límite del Convenio de Minamata.
 

La batalla de los pliegos

OSE viene modificando en los últimos años los pliegos de condiciones para postularse a sus licitaciones, coincidiendo con la nueva situación en la industria del cloro y la soda. Puede ser un procedimiento normal si los cambios obedecen a razones estrictamente técnicas, pero si favorecen arbitrariamente a uno de los interesados, habilita a pensar que es la manera de asegurar que haya ganadores elegidos "a dedo". 



Los nuevos pliegos de las licitaciones de OSE incluyen una sección de disposiciones generales, llamada Pliego Único de Bases y Condiciones Generales para Contratos de Suministros y Servicios no Personales (PUBCG) y otra sección de disposiciones más específicas para la finalidad concreta de cada convocatoria que se está realizando, que es denominada Pliego de Condiciones Particulares (PCP). 

El artículo 9 del PUBCG titulado "Requisitos para la presentación de las ofertas" establece que "el Pliego Particular no podrá imponer al oferente ningún requisito que no esté directamente vinculado a la Consideración del objeto de la contratación y a la evaluación de la oferta, reservándose solo al oferente que resulte adjudicatario (...) la demostración de estar en condiciones formales de contratar" (sic)

Sin embargo, hay una diferencia sustancial entre ese criterio general del PUBCG y el artículo 9 incluido en los pliegos de condiciones particulares para las licitaciones de cloro y soda donde se exige, a vía de ejemplo, que en algún año de los últimos 5 o 10 años anteriores a la convocatoria, el oferente haya tenido ventas de bienes iguales o similares al ofertado por un monto igual o superior.

En Uruguay el único organismo público o privado que puede requerir los grandes volúmenes de cloro y soda necesarios para potabilizar el agua destinada al consumo de la población es OSE y, hasta el año 2017, existía un solo fabricante y proveedor de esos productos. En síntesis, esa cláusula tiene nombre y apellido, solo la cumple Efice y anula la posibilidad de que se presenten nuevas empresas. 

Esa y otras cláusulas del PCP en la misma dirección, violan el principio de igualdad y no discriminación establecido en el artículo 8 de la Constitución, el artículo 149 del TOCAF, los propios artículos 8 y 9 del PUBCG de OSE y la Ley N° 18.159 de defensa de la competencia. La protesta de las empresas afectadas determinó la anulación de sendas licitaciones en noviembre de 2017 y marzo del año en curso. 
 
OSE se ha comprometido a eliminar las disposiciones discriminatorias, pero vuelven a aparecer con otra redacción. Al anularse las licitaciones, como necesita los productos, el ente recurre a la compra directa y aquí reaparece el problema. La empresa Habilis, que ganó el suministro de cloro en diciembre y enero últimos, señala que OSE está cambiando el pliego en cada nuevo llamado haciéndole más difícil la presentación. 
 

Batalla por las expectativas

Las últimas compras directas de cloro de OSE, en enero y marzo de este año, fueron adjudicadas a Efice pero, para lograrlo, tuvo que colocarse al nivel de los precios que había cotizado Habilis. A la vez, para mantener la posición dominante en el mercado y tratar de anular la competencia de Alliance, Efice se ha visto obligada a bajar el precio del hipoclorito de sodio en un 59%, de 17 a 7 pesos el litro a granel. 

Estas reducciones violentas de los precios del cloro, la soda y sus derivados, no se manifiestan aún en la mayor parte de la venta al consumidor familiar porque para los distribuidores no reflejan una situación estable o un nuevo equilibrio de fuerzas en el sector. Dicho de otra manera, por ahora son solo armas de una guerra donde Efice confía en fundir a la competencia y restaurar la situación anterior. 

Tan es así que esta rivalidad se ha trasladado también a la Asociación de Industrias Químicas del Uruguay (ASIQUR) donde el pedido de afiliación de Alliance sufre una demora inusitada. Al parecer, la gravitación de Efice en la directiva de ASIQUR pesa más que la declarada misión institucional de defender el desarrollo de la industria, el cuidado del medio ambiente y el bienestar de la sociedad uruguaya. 

No obstante, la apuesta puede ser arriesgada para la propia Efice porque no es claro por cuánto tiempo podrá sostener esas batallas. Desde la presentación del proyecto de reconversión tecnológica en 2011 y el relanzamiento espectacular como Proyecto Omega en 2016, hasta hoy se encuentran pendientes la Autorización Ambiental Especial solicitada ante la Dinama y el financiamiento del proyecto

Luego de diversas modificaciones del original, Efice presentó a fines del año pasado el Informe Ambiental Resumen para la Puesta de Manifiesto del proyecto que antecede a la decisión del ministerio. Si se cumplieran las previsiones de ese informe, las obras podrían comenzar en enero de 2020, pero los plazos son inciertos ya que la Dinama está requiriendo a la empresa nuevas ampliaciones de información. 

Desde 2011, la Dinama tiene en la mira la reconversión de Efice, pero las dilatorias de la empresa han llevado los planes hasta el límite máximo. Si las obras empezaran en 2020, serían dos años y dos meses para poner en marcha la nueva tecnología, que se plantea como previo al desmantelamiento de la planta actual y esto insumiría dos años y 11 meses y medio más, exactamente al final del plazo permitido. 



Tras sucesivas intimaciones desde julio de 2016, Efice concluyó en diciembre último el cerco ordenado por la Dinama para impedir el acceso de seres humanos y animales al predio contaminado con los desechos de mercurio descargados por esa industria a lo largo de 30 años. Aun así, esta es solo una primera medida de precaución, ya que el terreno es inundable y no se ha definido aún una solución definitiva.