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15/07/2019

Benech molesto con apicultores que apoyan proyecto de ley que prohíbe agrotóxicos

 El ministro de Ganadería descartó implementar compensaciones económicas para los productores que no pueden exportar miel debido a la contaminación con glifosato, entre otras sustancias
Luego de una reunión con el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech, los apicultores manifestaron su malestar con las respuestas brindadas por el jerarca, en el entendido que no satisfacen las demandas planteadas por un sector cuyos productores aseguran que atraviesa una de las crisis más graves de su historia.

La Sociedad Apícola del Uruguay (SAU) y la Asamblea Nacional de Apicultores solicitaron una reunión al presidente Tabaré Vázquez y otra al ministro Benech. Los apicultores le solicitan al gobierno una compensación económica de 30 dólares por colmena para afrontar las pérdidas económicas que significan no poder exportar miel, en la mayoría de los casos contaminada con glifosato. También reclaman un mayor control a los productores agrícolas por el uso y abuso de agroquímicos, en particular en las plantaciones de soja del litoral.

Los apicultores fueron recibidos en la tarde de hoy por el ministro en la sede del MGAP. Lo que más les interesaba de este encuentro era recibir de parte del jerarca “alguna luz de esperanza” de recibir una compensación económica ante la imposibilidad de poder exportar miel. Los productores se movilizaron hacia el Parlamento preocupados por la baja rentabilidad del sector, los problemas a la hora de comercializar, en especial exportar, la caída en los precios, la contaminación con glifosato y la competencia desleal que significan las “mieles” importadas de China.

Benech descartó de plano cualquier tipo de ayuda económica para los productores apícolas con el argumento de que eso está en manos del Ministerio de Economía y Finanzas, que encabeza Danilo Astori, explicaron a Sudestada varios participantes de la reunión. “Para el ministro hay otros sectores productivos del país que solicitan ayuda económica, pero en este momento el que manda es el déficit fiscal y por eso descartó cualquier tipo de apoyo. Y nosotros no somos la excepción”, explicó uno de los productores.

Por otra parte, un proyecto de ley presentado por los diputados Eduardo Rubio (Unidad Popular) y Darío Pérez (Frente Amplio) busca poner en marcha en Uruguay lo que ya se ha hecho en países como Francia: prohibir el uso de agrotóxicos que tienen un efecto “letal” para las abejas.

Durante la reunión, el ministro sostuvo que el principal enemigo de la apicultura son los mercados y que en Uruguay existen controles sobre el uso de los pesticidas y herbicidas, explicaron a Sudestada los apicultores consultados. “Nos vinimos con las manos vacías”, explicó uno de los productores a quien le quedó “muy claro” que a Benech y las autoridades del MGAP no les interesa el futuro de las abejas. “El ministro puso como ejemplo que el lino y el girasol casi desaparecieron de la producción nacional y que el país de todas formas se reconvirtió”, graficó uno de ellos.

Para los apicultores el actual modelo agroindustrial que se centra desforestación, monocultivos y plantaciones de soja llevan al uso desmedido de sustancias tales como glifosato, neonicotinoides, clorpirifós y fipronil, entre otras sustancias peligrosas para las abejas.



“La acumulación de esas sustancias en el ambiente es muy nociva. Por ejemplo un producto se utiliza como cura de semilla y esa sustancia perdura en el suelo. Luego allí nace una maleza que termina absorbiendo esa sustancia que termina en el polen y en el néctar. Eso va generando una especie de subdosis que se va acumulando en el organismo de la abeja que afecta a sus crías, el sentido de la orientación, la termorregulación la temperatura corporal de la abeja y de la colmena. Estos fenómenos no son observados a simple vista en el campo, sino que se registran a través de la investigación y de estudios científicos”,
explicó el representante de la Sociedad Apícola del Uruguay, Néstor Causa.

Otra de las sustancias que perjudican a las abejas y a los polinizadores en general es el clorpirifós, un insecticida muy utilizado por los productores porque accesible, al ser relativamente barato. “Lamentablemente se están viendo a nivel de varias investigaciones los efectos que generan estos productos en los seres humanos y en el desarrollo de los niños” y, por esa razón, es que esta sustancia se está prohibiendo, cada vez más, en diferentes países del mundo, dijo Causa.

“Al ministro le molestó mucho que los productores difundamos la noticia de que nuestra miel está contaminada, porque al parecer eso genera problemas en el exterior, en la imagen del país. Parece que lo malo de nuestra miel no es que esté llena de glifosato, parece que lo malo es que lo digamos a la población, a través de la prensa”, manifestó uno de los apicultores consultados por Sudestada.

“La gran preocupación del Parlamento debería ser la desaparición de los apicultores por todas las consecuencias que traería el hecho de perder la polinización en el país. Hace 30 años se decía que el apicultor era casi un enemigo de la abeja porque la estropeaba, le sacaba la miel y capaz que en aquel momento algo de cierto había en eso, porque teníamos una naturaleza que nos daba absolutamente todo. Hoy en el contexto actual eso se invirtió y la situación es bien clara: las abejas sin los apicultores no sobreviven”,
afirmó Causa.

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