Tiempo estimado de lectura:
11/08/2019

El redituable negocio de traficar la vida de otros va en aumento en Uruguay

 Al problema de la trata de personas se le agregó la llegada masiva de migrantes dominicanas, venezolanas y cubanas que quedaron atrapadas en redes de explotación sexual

Venezolanos en Uruguay. Foto: Gastón Britos/FocoUy

Pablo Alfano / Sudestada / @pabloalfano


La trata de personas es la tercera industria ilegal más grande del mundo, detrás de la de armas y drogas, y está en constante crecimiento. Y Uruguay no es la excepción ya que se encuentra en el mapa de origen destino y tránsito de mujeres para la explotación sexual.

Un poco más de 100 mujeres son atendidas en la actualidad en el Servicio de Atención a Mujeres en Situación de Trata con Fines de Explotación Sexual y el 90% son extranjeras, según los últimos datos que maneja la Asociación Civil El Paso, una ONG que trabaja con casos que le son derivados desde el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).

Durante el último año y medio fueron atendidas por el Mides 125 mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual. Y si bien se torna dificultoso manejar datos con la precisión de un relojero, lo cierto es que todo indica que el fenómeno va en aumento.

Al problema de la trata de personas en Uruguay se le agregó, en los últimos años, la llegada masiva de migrantes dominicanas, venezolanas y cubanas quienes, en muchos casos, mediante engaños han quedado envueltas en redes de explotación sexual. Y esta migración masiva ha cambiado el mapa y hasta la forma de operar de las redes de tráfico de personas, explicó la directora de El Paso, Andrea Tuana.

Entre las víctimas, siete de cada diez son extranjeras y el 81% son jóvenes de entre 18 y 35 años, principalmente con hijos y otros familiares a cargo. La trata internacional incluye mujeres adultas y la trata interna adolescentes a partir de 16 años, edad que va descendiendo sistemáticamente, según las cifras divulgadas por el Mides en el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas.

Tuana explicó que antes de le llegada masiva de mujeres provenientes de países caribeños las mujeres captadas por las redes de trata eran uruguayas que habían retornado en últimos años. Actualmente, el 85% de las víctimas son dominicanas a las que se les han ido sumando venezolanas y cubanas

La trata y el crecimiento de los migrantes

Uruguay es identificado como país de origen de trata de mujeres con fines de explotación sexual comercial, aunque se van descubriendo, a medida que se conoce el problema, situaciones donde se constituye un espacio de tránsito y destino para mujeres de otras nacionalidades, principalmente argentinas, paraguayas, brasileras, bolivianas y dominicanas, explicó Tuana.

Desde 2013 y hasta 2018 ingresaron al país en búsqueda de trabajo unos 55 mil inmigrantes. La mayor cantidad es de brasileños, alrededor de 11 mil, y le siguen venezolanos, cubanos y dominicanos. Estos datos surgen de la publicación “Movilidad humana” que fue presentada este viernes 9 por la Secretaría de Derechos Humanos, en Torre Ejecutiva de Presidencia de la República.

El secretario de Derechos Humanos, Nelson Villarreal, explicó que este libro es el trabajo resultante del seminario internacional “Derechos Humanos y Nuevos Desafíos: Migración Diásporas y Democracia en una perspectiva comparada con Medio Oriente”, realizado el año pasado por la Secretaría de Derechos Humanos.

Villareal explicó que en su mayoría llegan personas en edad de trabajar, lo que es muy positivo para el país, debido a la realidad demográfica de Uruguay que es preocupante, ya que de mantenerse así en el futuro dificultará la solvencia del sistema de la seguridad social.

El jerarca recordó que la población uruguaya surgió de la inmigración de diversos países europeos y africanos y pidió a los uruguayos ser más contemplativos con quienes llegan en búsqueda de un futuro en nuestro país.

Las rutas del tráfico

Desde hace más de una década que los organismos internacionales advierten que “Uruguay es un país de origen, tránsito y destino para hombres, mujeres y niños explotados en tareas de trabajo forzoso y trata con fines sexuales”,  señala el útlimo informe del Departamento de Estado de EEUU publicado este año.

Este problema se puede apreciar en todo el territorio, pero es más notorio en las zonas fronterizas con Brasil, el litoral oeste y la zona Metropolitana. Las fronteras nacionales secas con Brasil, especialmente las ciudades gemelas y la triple frontera, y las fluviales con Argentina se convierten en espacios donde los controles migratorios realizados, en algunos lugares inexistentes, posibilitan el tráfico de personas.



Las rutas nacionales, como eje de transporte de personas, son utilizadas también para el traslado de víctimas tanto a nivel interno como internacional. España, Italia siguen siendo las rutas clásicas de la trata internacional de mujeres uruguayas. Desde hace algún tiempo se sumaron Chile, México y Estados Unidos, explicó Tuana.

En la Asociación Civil El Paso están preocupados por la llegada de la segunda planta de celulosa de la multinacional finlandesa UPM que se instalará en Pueblo Centenario, en el departamento de Durazno.“Ya sea por situaciones zafrales por grandes emprendimientos como el anunciado de UPM se concentra mucha mano de obra masculina, lo que hace aumentar la demanda de servicios sexuales y esto redunda en que las redes captan mujeres y adolescentes para trasladarlas hacia esos lugares. Por eso se debe trabajar en estas situaciones con anterioridad”, afirmó Tuana.

Las desaparecidas en democracia

Tuana realizó estas declaraciones en el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas y a un año de la aprobación de la Ley Integral de Prevención y Combate a la Trata de Personas, cuando en el Parlamento se realizó el conversatorio “Mujeres desaparecidas en Uruguay, posibles conexiones con la trata de personas”, organizado por El Paso y la Unión Europea, a través del Proyecto Uruguay Mira la Trata.

Desde el año 2014 hasta el 31 de diciembre de 2018 se reportaron 3.332 denuncias de personas desaparecidas, según los datos que maneja el Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes del Ministerio del Interior. La mayoría de estas desapariciones se aclaró dentro de las primeras 72 horas, pero quedó una cantidad de casos en los cuales no se logró establecer el destino final de estas personas.

Si bien estas desapariciones a veces pueden ser voluntarias y en algunos casos se vinculan con problemas de salud mental la captación de mujeres para redes de trabajo sexual es bastante común, señaló Tuana.

Un caso emblemático es el de Silvia Fregueiro, una joven de 28 años que viajó a Punta del Este donde había conseguido trabajo como empleada doméstica. Ella desapareció dos días antes, el 23 de diciembre de 1994. Lo último que se supo de ella es que salió a pasear, sin su cartera y sus cigarrillos, para ver a una amiga que trabajaba en una panadería. Existen varios indicios que vinculan este caso con una red de trata sexual con destino a Europa. Su familia continúa la búsqueda.


Silvia Fregueiro. Fotos de la familia.

Otro caso vinculado a circuitos de explotación sexual es el de Yanina Milagros Cuello, una joven de 17 años que desapareció en diciembre de 2016, en la ciudad de Pando. Milagros estaba en su casa cuando recibió una llamada y preguntó a su padre si podía ir a la plaza. Salió vestida con un pantalón negro y una remera y dijo que volvería enseguida. Jamás regresó.

La idea de los integrantes de El Paso es lograr que se establezca una línea de trabajo para decenas de casos similares de manera que no se “enfríen” estas investigaciones y las desapariciones queden sin resolver.
Sudestada es un medio 100% independiente y, con tu aporte, vamos a seguir contando las cosas que nadie te cuenta. ¡Soplá con nosotros! ¡Convertite en nuestro Aliado!
Aliados de Sudestada