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10/04/2018

Betingo libre en Andorra pero cercado en Argentina y España

El exempleado de la Banca Privada d’Andorra (BPA) fue procesado por lavado de activos y mientras su abogado dice que cumplía órdenes aparecen pruebas que demuestran lo contrario.

Andrés Sanguinetti, alias "Betingo". Foto: Teledoce. 

El nombre de Andrés Norberto Sanguinetti Barros aparece en una lista de ocho colaboradores que tuvo la constructora Odebrecht en seis países para ayudarlos a montar la red de pago de coimas a través del Departamento de Operaciones Estructuradas, la división clandestina de la empresa.

Quien aportó los nombres, entre ellos el de Betingo, fue el jefe del departamento, el brasileño Hilberto Mascarenhas, en una declaración suscrita el 22 de noviembre de 2016 y que acaba de revelar el diario argentino La Nación.

Mascarenhas detalló que su equipo en el departamento que se ocupaba de pagar los sobornos también estaba integrado por Fernando Migliaccio y Luis Edoardo Soares, quien en sus propias delaciones identificó a Sanguinetti como un amigo personal y quien le sugirió que utilizaran los servicios de la BPA para transferir el dinero negro.

Mascarenhas aportó los nombres de cada uno de los ejecutivos de cuenta. De Sanguinetti señaló su pertenencia al “BPA Andorra”, con “base Uruguai”, y lo señaló por su apodo y un apellido mal escrito: “Betingo Sanguinete”.

El exdirectivo de Odebrecht también identificó a dos ejecutivos en Suiza (Heitor Duarte, con el banco PKB, y Patrick Valiton, con el Pictet), en Portugal (Gladistone y Rui Garcia, por el banco Banif), en Panamá (Humberto de León, por el banco Credicoorp), Austria (Moskovises, en el Winter, y Peter Wenzerl, en el Meinl), y en Antigua (Mark y Luiz Franca, en el Overseas Bank, y Luiz Franca, Marco Bilinski y Vinicius Borin, en la filial del Meinl).

Mascarenhas es señalado como el hombre que tenía la última palabra antes de pagar las coimas a todos los gobernantes de América Latina, y en el caso argentino específicamente en el caso de las obras de dos gasoductos y el soterramiento del ferrocarril Sarmiento, donde también se vincula a Betingo.


Delator Hilberto Mascarenhas. Foto: Infobae. 

Según La Nación, la jueza de Andorra Canólic Mingorance ya mantuvo un primer contacto con magistrados argentinos y les informó que encontró datos sobre ilícitos vinculados a negocios en la Argentina que debían solicitarle por exhorto.

Dos de los fiscales a cargo de investigar la trama argentina del Lava Jato, Franco Picardi y Sergio Rodríguez, solicitaron en noviembre que se librara ese exhorto, que el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi remitió a principios de 2018.

Al pedir el exhorto con destino a Andorra, los fiscales argentinos Picardi y Rodríguez indicaron que “la Policía del Principado califica como ‘clave’ la participación de este exfinancista (Sanguinetti) y lo sitúa como partícipe de la ‘alambicada madeja mercantil que tejió la mayor contratista de Latinoamérica para desembolsar comisiones millonarias'”.

Muy lejos están estas versiones judiciales y policiales de la defensa que esgrimió el abogado Jorge Barrera, quien sostiene que Betingo “estaba sujeto a subordinación y tenía a tres jerarcas por encima de su puesto de trabajo”, por lo cual “no tenía posibilidad de abrir cuentas de clientes y no puede responder por actos en los cuales actuó como subordinado”.

La pista española

La situación de Betingo Sanguinetti también se volvió más comprometida a partir de las declaraciones de otro delator, el abogado Rodrigo Tacla Durán, quien huyó a España y desde allí aportó datos relevantes sobre la trama que montó Odebrecht para sobornar a políticos y gobernantes.

El diario madrileño El País accedió a documentación de la policía andorrana que demuestra cómo Betingo participó de la trama, sabía del origen del dinero negro y orquestó la transferencia de millones de dólares.





Como ya publicó Sudestada, ya se pudo documentar la estrecha relación que Sanguinetti tenía con varios de los operadores de Odebrecht: Olivio Rodrigues, alias “Gigolino”; Luis Edoardo Soares, alias “Luisinho”; y el abogado José Spinola, quien lo describió como el “apoyo” de la constructora en Uruguay.

“Creemos que [Sanguinetti Barros] era perfecto conocedor de las operaciones que se efectuaban”, escribió por su parte la jueza Mingorance, ya que “participó en la apertura de cuentas y facilitó la entrada a la entidad de los investigados, gestionando los recursos y la tramitación de fondos”.

En esta trama que vincula a Betingo vuelve a aparecer otro conocido de la investigación Lava Jato, el abogado uruguayo Oscar Algorta, quien junto al empresario brasileño dedicado a la compraventa de neumáticos Apolo Santana Vieira figura como beneficiario de una cuenta en la Banca Privada d’Andorra (BPA) que recibió traspasos internos desde otros depósitos de esta entidad del Principado por 23,1 millones de dólares.

En la descripción de Algorta, la policía dice que está involucrado en el caso Lava Jato por "blanquear dinero procedente de sobornos a políticos y empresarios por parte de Petrobras a través de sociedades instrumentales y cuentas en el extranjero"







Betingo aparecía en los intercambios del sistema Drousys (el mecanismo encriptado de comunicación que Odebrecht creó para gestionar los sobornos) y lo hacía directamente con su correo electrónico del BPA (a.sanguinetti@bpa.ad) y con su nombre completo. En varias comunicaciones incluso utiliza su correo electrónico particular (betingo@hotmail.com), como por ejemplo cuando el doleiro Olivio Rodríguez Junior (alias “Gigolino”) le reclama por el “rebote” de un depósito de 5 millones de dólares en su cuenta.

Sanguinetti recuperó su libertad el pasado fin de semana pero deberá permanecer en Andorra a la espera del avance de la investigación judicial. 

Esta es una publicación de la Red de Investigaciones Periodísticas Estructuradas liderada por IDL-Reporteros e integrada por periodistas de O Globo de Brasil, La Nación de Argentina, La Prensa de Panamá, Armando.Info de Venezuela, Sudestada de Uruguay y Quinto Elemento Lab de México.